Ayer, como todos los sábados salí a pasar el día con mi novio, como de costumbre fuimos al centro de la ciudad a comer algo y luego nos quedamos toda la tarde hablando y paseando por ahí, habíamos estado sentados en una plaza por un buen rato y poco antes de que anocheciera decidimos caminar hacia otro lado, durante la tarde me había estado sintiendo un poco extraña, regrese a clases hace unas semanas y ver a todos mis compañeros conviviendo entre clases hizo que me volviera sentir sola, eso combinado con ver a los grupos de amigos que salen a divertirse el fin de semana me puso un poco pensativa y desanimada, pero luego mi novio y yo comenzamos a caminar.
Decidimos ir por calles por las que realmente no pasamos muy seguido y aunque suene algo tonto y quizás cliché, creo que eso hizo una diferencia en mi estado de animo, el centro de la ciudad esta lleno de edificios viejos con una arquitectura muy colonial y si caminas rápido es muy fácil pasar por alto todos los detalles, pero nosotros no teníamos ninguna prisa, así que pude ver cosas que jamas había notado, gárgolas en los techos, vitrales en las ventanas más altas, puertas de madera con rostros tallados, incluso algunas puertas abiertas que dejaban ver un poco del interior de los edificios, no se muy bien por que me gusta observar todo eso, creo que es porque me gusta la idea de seguir descubriendo cosas nuevas en lugares en los que he estado mil veces.Finalmente llegamos a otra plaza, dimos un par de vueltas y yo no dejaba de pensar en lo bonita que es la ciudad de noche y no me refiero solo a los edificios que mencione antes, a las fuentes que hay en los jardines o a la catedral que siempre se ve tan imponente, me refiero también al ambiente que se vive, puede que este romantizando demasiado las cosas, pero realmente me gusta mucho ver todo lo que pasa, hay gente cantando, tocando instrumentos, haciendo shows de marionetas, todo en el mismo lugar, pero una de mis cosas favoritas es el karaoke, desde hace un tiempo hay una especie de karaoke callejero en esa plaza, es bastante simple, solo una mujer y su esposo con una bocina, dos micrófonos y un teléfono para leer la letra de las canciones, cuando inician solo son ellos cantando, pero luego la noche avanza y cada vez se acerca más gente, tanto a cantar como a observar y no se, disfruto mucho ver esas interacciones, hay algo en ver a desconocidos conectando y pasando un buen rato gracias a la música que me parece maravilloso y muy humano, como dije, puede que este romantizando las cosas más de la cuenta, pero por lo menos anoche ver todo eso me hizo sentir mejor.
Me puse a pensar en como, por más cursi que se escuche, realmente hay mucha belleza en las cosas pequeñas de la vida.